Comienzos.

¿Cuánto tiempo tiene una vida?

¿Cuántas oportunidades reales se tiene de cambiar de rumbo?

 No creamos que la vida solo comienza con un nacimiento.

No creamos que existe solo un mundo.

 ¿Cuánta esperanza cabe en un rezo?

¿Cuántos deseos se pierden en la tristeza?

 No existe “El Camino”.

No hay un solo cielo.

No existe un solo horizonte.

 Una Vida. Infinitos Comienzos. Infinitas Vidas.

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Una Vida Nueva

Mas allá de los océanos
se esconde un universo profundo.

Mas allá de las montañas
aguardan campos de ensueños.

Es hora de cambiar
el rumbo.

Dejemos detrás
el tiempo.

Dejemos detrás los
trenes sin destino.

Dejemos detrás las
estaciones tristes.

Cuando todo se
desmorone.

Cuando traten de aniquilar
el amor.

Partiremos.

Mas allá del horizonte
vive la libertad.

Distancia.

Al mismo tiempo, sentado junto a ella, me encontraba distante, a su lado, pero en otro sitio.

Pensando en ti.

Ella sonreĂ­a, complaciente, al tanto de mi distracciĂłn.

Dulce como siempre, hermosa como cada dĂ­a.

Como decirle que el engaño había penetrado en nuestras vidas.

Como confesarle que he conocido otro sol más brillante, otra noche más profunda.

Lejos de mi causarle dolor alguno.

Hablaba tiernamente, sosteniendo su mirar en mí; acallando una lágrima.

Porque sabĂ­a.

Porque sentĂ­a que yo ya no estaba ahĂ­, junto a ella, a su lado.

¿Dónde habrá huido mi amor?

Ella sabe que ya no le pertenezco, que otra mujer es dueña de mis pensamientos, de mí mirar, de mí.

Ella lo sabe.

Permanece a mi lado, esperando que retorne un tren que ha partido y ya no volverá.

Ya no la amo.

Tarde o temprano se lo diré,

mientras tanto me quedaré junto a ella, distante,

a su lado,

pero en otro sitio.

La Vida, El Amor y La Libertad.

“La libertad vive en uno”, solía afirmar.

“La libertad camina de la mano de las vidas solitarias”, pensaba.

ÂżPara que sirve la libertad?, reflexiono hoy.

Me enamoré, me desenamoré, amé, reí y también agonicé.

¿Cuántas vidas caben en una vida?

¿Cuántas caras tiene el amor?

No recuerdo mucho del pasado, ¿será alguna cuestión freudiana?

Me gustaría recordar inviernos de mi infancia, otoños inocentes de mi adolescencia.

La libertad y el amor van de la mano. Viven en el mismo lugar.

La soledad ahuyenta a la libertad, porque nos hace prisioneros de nosotros mismos.

Si el amor es una elección, lo es también la libertad.

Hace unos años escribí, “El amor es un tiempo que nos pertenece”, aun lo sostengo, el problema de muchos es reconocer ese tiempo.

La vida da dura batalla, el amor es el escudo y la libertad la espada.