Demoremos los besos sobre un ocaso.
Demoremos las despedidas de la mano de un paciente amanecer.
Demoremos la noche y sus estrellas.
Que se sostenga tu mirar y mi mirar en un tiempo sin segundos.
Que descansen mil mariposas sobre tu vientre.
Demoremos  en nuestros recuerdos los otoños felices.
Demoremos los abrazos, las palabras dulces, la contemplación a una belleza sin tiempo.
Demoremos lo más importante en esta Vida.
Demoremos el Amor.

Que injusta es la vida por momentos.

A veces creo que pide demasiado.

A veces siento que quiere toda para ella y nada para mí.

Que quiere cada momento de mi tiempo, para su regocijo, para saciar su hambre voraz de tareas, de compromisos, deberes, obligaciones y unos cuantos etc.

Que injusta es la vida; a días de ser padre, me hostiga, me dice que debo preocuparme más que nunca, que debo preocuparme y ocuparme.

Lo se muy bien, pienso yo, no hace falta que estés martillando mi cabeza sin cesar.

Que injusta es la vida mientras pienso en todo lo que debo hacer, menos en la felicidad que este hijo hermoso traerá a nuestras vidas.

Y así es para cada momento de nuestras vidas.

Creo que la vida y el tiempo son cómplices perfectos, por un lado la vida solicita, exige, reclama y por otro el tiempo se acorta, esconde sus segundos y nos comprime, nos presiona.

Sonrió mientras pienso en mi hijo y la felicidad que vendrá.

Sonrió y me emociona el solo pensar en tenerlo en mis brazos.

Quizás, reflexionando, la vida traiga este regalo inconmensurable compensado lo tanto que nos hace sufrir con su vértigo constante.

Tal vez deba dejar de pensar en la vida, al fin y al cabo todo acaba por amoldarse, por acomodarse, por lo pronto solo me detendré a soñar despierto la llegada de mi querido y esperado hijo.

 

“Dulce y sereno Thomás”.

Comienzos.

¿Cuánto tiempo tiene una vida?

¿Cuántas oportunidades reales se tiene de cambiar de rumbo?

 No creamos que la vida solo comienza con un nacimiento.

No creamos que existe solo un mundo.

 ¿Cuánta esperanza cabe en un rezo?

¿Cuántos deseos se pierden en la tristeza?

 No existe “El Camino”.

No hay un solo cielo.

No existe un solo horizonte.

 Una Vida. Infinitos Comienzos. Infinitas Vidas.

Tu Vida.

¿Cuanto vale un minuto

de libertad?

 

¿Que precio tiene para ti

un momento de paz?

 

Me sumerjo en melodías que

endulzan mis noches.

 

Caen las paredes

de mi habitación.

 

Se silencia el

mundo.

 

¿En donde encuentras

tu lugar?

 

¿En que estación

aguarda tu tren?

 

Huyen las

luces.

 

La noche me

envuelve.

 

Me dejo llevar

por anhelos.

 

¿Cuando comienza

el día para ti?

 

¿En que momento

se convierte la vida

en tu vida?

Segunda Vez.

 Espero que mis inseguridades no te perturben.

 

Espero que mi risa no te aburra.

 

Ojalá un amanecer a mi lado no te canse.

 

Espero que siempre quieras tomarme de la mano para caminar por la vida.

 

Ojalá los días no sean idénticos y nuestras noches conserven su magia.

 

Ojalá, cuando me mires por segunda vez, simplemente, me vuelvas a elegir.

 

 

Partiré.

Si me quedo a tu lado

mi alma se fundirá en tristeza.

 

Si me quedo a tu lado

todo mi amor se

perderá por laberintos sin escapatoria.

 

Me alejaré como el sol

en el horizonte.

 

Como el mar huye

a su costa.

 

Y llegará la tristeza y

sus estaciones.

 

A su tiempo todo

pasará.

 

Pero ya no seré

el que una vez

creíste conocer.

 

Partiré para jamás regresar.

 

Partiré sin decir adiós.

Destapando Mis Verdades.

Confieso que desconozco la verdad de la vida.

Confieso que el amor sigue siendo aún un misterio para mí.

Confieso que no tengo todas las respuestas.

La vida es incertidumbre.

El futuro es un camino a oscuras.

Confieso que ya no temo al mañana.

Que el ayer no es olvido, pero jamás será presente.

Confieso amor mio que te amo como el primer día.

Que por ti mi mundo se ha reducido.

Confieso que enamorarse es lo único que se debe anhelar.