Que injusta es la vida por momentos.

A veces creo que pide demasiado.

A veces siento que quiere toda para ella y nada para mí.

Que quiere cada momento de mi tiempo, para su regocijo, para saciar su hambre voraz de tareas, de compromisos, deberes, obligaciones y unos cuantos etc.

Que injusta es la vida; a días de ser padre, me hostiga, me dice que debo preocuparme más que nunca, que debo preocuparme y ocuparme.

Lo se muy bien, pienso yo, no hace falta que estés martillando mi cabeza sin cesar.

Que injusta es la vida mientras pienso en todo lo que debo hacer, menos en la felicidad que este hijo hermoso traerá a nuestras vidas.

Y así es para cada momento de nuestras vidas.

Creo que la vida y el tiempo son cómplices perfectos, por un lado la vida solicita, exige, reclama y por otro el tiempo se acorta, esconde sus segundos y nos comprime, nos presiona.

Sonrió mientras pienso en mi hijo y la felicidad que vendrá.

Sonrió y me emociona el solo pensar en tenerlo en mis brazos.

Quizás, reflexionando, la vida traiga este regalo inconmensurable compensado lo tanto que nos hace sufrir con su vértigo constante.

Tal vez deba dejar de pensar en la vida, al fin y al cabo todo acaba por amoldarse, por acomodarse, por lo pronto solo me detendré a soñar despierto la llegada de mi querido y esperado hijo.

 

“Dulce y sereno Thomás”.

Cruda Verdad.

Se dispersarán las palabras, marchara la juventud y el espíritu será cenizas en el olvido.

Serán de nadie los textos de amor.

Serán de nadie los besos dados.

Olvidados yacerán los sueños que cobijó la noche mas perfecta.

Y saldrá a la luz la más cruda verdad de un hombre.

Que solo es hombre ante la mirada de todos, pero ante si sigue siendo un niño temeroso.

Esta Vida.

Solo instantes para ti.

Solo fragmentos minúsculos para pensar.

Es tan frio el presente.

Es olvido el tiempo.

Solo metáforas pequeñas que no alcanzan a ser poesía.

Solo miradas que no quiero mirar.

Es tan invierno la vida por momentos.

Son tan lunes los domingos.

Solo pasos memoriosos.

Solo besos presurosos.

Es una sola la vida que deseo vivir y miles las que debo vivir.

El Amor y El Sexo.

Anoche nos encontrábamos mi mujer y yo conversando, reflexionando sobre el amor y la vida, sobre como quisiéramos que los hijos que algún día tendremos crezcan.

Mucho se habla en los tiempos que corren sobre discriminación, sobre tolerancia.

La sociedad en que vivimos y la cultura que cargamos, muchas veces nos llevan a cometer injusticias, juicios, sobre personas que elijen caminos diferentes.

Cuantas cosas pre-establecidas tenemos en nosotros, que fueron puestas en lo mas profundo de nuestro ser, sin preguntar, creyendo que era la mas pura y absoluta verdad.

La charla de anoche era sobre El Sexo y El Amor, las elecciones de con quienes elegimos compartir nuestro sexo, nuestro cuerpo y nuestro corazón.

¿Quién tiene la verdad? ¿Quién sabe la respuesta de Dios? ¿El sexo y su elección es un discusión social, en la que debemos incluir a Dios y la religión?

Siempre se habla sobre el acto carnal cuando se hace referencia a personas que eligen compartir su vida con las del mismo sexo, pero jamás se pronuncia al amor, jamás se hace un llamado al sentimiento, a que de testimonio el corazón mismo de las personas.

Las elecciones son personales, es la libertad que poseemos, de ser uno.

El amor no llama a la maldad, el amor nos hace mejores personas, nos alimenta con la libertad, la tolerancia.

El amor nace desde la felicidad, desde un ritmo acelerado del corazón, desde la felicidad mas palpable.

Es el mismo amor, la misma luz, el mismo sentir el que une a una mujer con hombre, un hombre con un hombre o una mujer con una mujer. y ello no puede traer ningún mal sobre este mundo, sobre la sociedad que compartimos.

El amor es Dios y no sabe del mal.

Nosotros somos responsables del mal que existe, de señalar, de aislar, de creer tener todas las respuestas, de hablar en “Nombre de Dios”.

El amor es uno solo y vive en nosotros, no hay situación mas pura, inocente y hermosa que elegir en este mundo una persona con quien compartirlo, con quien verlo crecer.

Que la única preocupación sea vivir en mundo con mas amor, un mundo desde el sentir, desde el corazón.

 

 

 

 

Libertad.

Sentir la libertad.
Sin importar los colores que llevamos puestos.
Sin importar el sexo de cada uno.
Solo el alma.
Solo el espíritu.
No interesan las ideas políticas.
Solo la búsqueda del bienestar como humanidad.
Vivo aquí, en este mundo, a tu lado.
Caminamos las mismas calles, la misma soledad, las mismas tristezas y alegrías.
Vivir la libertad es despojarnos de prejuicios, de idea impuestas, de colores que cargan con tintes sexuales, con diferencias espirituales.
Vivir la libertad es amar el mundo que compartimos.
Vivir en libertad es desprendernos mental y físicamente de lo que creemos ser diferencias.
Vivir libre, es amar todo cuanto nos rodea.